Si esta web está dedicada al Santo Padre, a la formación en la fe y a la apologética según el Magisterio, ¿cuál es el porqué de esta sección? La razón es muy simple. En toda su historia la Iglesia ha venido sufriendo persecuciones, y en los últimos tiempos todavía más rabiosamente. Viene últimamente resistiendo sola a toda suerte de ataques y apenas unos pocos han unido su voz en defensa de los mismos valores que ella o directamente, hasta en su propia defensa.
Hemos creado esta sección para rendirle el merecido honor y aprecio a esos personajes que en nuestros días se destacan por su valor personal e integridad moral.
Vivimos un momento en que se ha quedado difícil coexistir en un mundo plagado de corrupción, promiscuidad, materialismo, consumismo, hedonismo, relativismo y la tiranía laicista, en donde lo que impera es el Carpe Diem y la orden del día es perseguir y destruir todo aquello que represente un obstáculo a la supremacía de esos fines. La Iglesia es el último bastión que todavía les resiste y desacreditarla como un referente moral es su objetivo principal.
Asistimos con pasividad la práctica impune de abusos y atentados contra la vida y dignidad humanas practicados por grupos minoritarios radicales, y lo que es todavía peor, con la omisión o connivencia de aquellos a quienes les hemos elegido y pagamos para impedirlo y protegernos, lo que no hacen. En realidad nos traicionan haciéndose cómplices de esos grupúsculos a cambio de un puñado de votos y de su apoyo.
Las personalidades que aquí presentamos han tenido la osadía y el valor de enfrentarse solos a ese estado de cosas, dispuestos a arcar con las consecuencias de sus actos por una cuestión de coherencia e integridad moral.
En este caso no importan su religión, ideario o color político; simplemente han demostrado con hechos que son personas en quienes se puede confiar, pues no están en venta. Son un verdadero ejemplo para el resto de sus correligionarios y colegas.
Aquí encontraremos de todo: periodistas, políticos, jueces, artistas, religiosos y otros más que con gallardía pagan al precio de sus puestos, trabajo, patrocinios, oportunidades u otros beneficios el derecho a su libertad de consciencia y dignidad humana.
Para estos que no se han dejado prostituir les dedicamos esta sección; nuestro más efusivo aplauso (¡de pié!) y pedimos a nuestros hermanos de la comunidad católica que se les tenga en la más alta consideración en los momentos en que necesiten de nuestro voto, apoyo o que dependan de decisiones que recaigan en alguno de nosotros. ¡Y que Dios les bendiga!